¿Cómo me doy cuenta que estoy frente a alguien con depresión?

Hay que tener claro que la depresión no es solo tristeza. La tristeza es una emoción común a todas las personas, cuando les pasa algo que los afecta negativamente. Además, la tristeza está asociada a hechos concretos y es pasajera (dura un tiempo acotado).

Para saber si alguien tiene depresión deben considerarse los criterios y síntomas anteriormente descritos.

3.- ¿De qué manera puedo ayudar a alguien con depresión?
Lo primero, es acoger sin juzgar.

Es importante comprender que no es algo que dependa solo de la buena voluntad y que, en la mayoría de los casos, se requiere ayuda profesional para salir de este estado.

Por ello, uno de los primeros pasos es poder escuchar, acoger y ofrecer una derivación oportuna.

Además, es importante explorar tendencias suicidas activas (deseos de quitarse la vida), de manera de poder evaluar los posibles riesgos.
Es importante buscar fuentes de apoyo para que la persona no se aísle y se sienta sola. Por ejemplo, se puede hablar con alguna persona cercana a ella o establecer un seguimiento continuo, sabiendo cómo evoluciona el estado de ánimo (¿hay cambios, sigue igual, está peor?). Una gran ayuda en este aspecto, es contactar a las personas cercanas y significativas (por ejemplo, amigos y familiares). Además, se puede evaluar la posibilidad de derivar a instancias comunitarias como talleres, clubes deportivos, iglesias, juntas de vecino, etc. Esto permitirá que las personas se relacionen con otros y no pierdan la capacidad de mantenerse activas.

Un aspecto importante a considerar es que la depresión está incluida dentro de las Garantías Explícitas en Salud para las personas que tengan 15 años o más. De esta manera, las garantías aseguran:
Que todas las personas de 15 años o más, con diagnóstico de depresión, tengan derecho a un tratamiento integral (tratamiento farmacológico y psicológico).
Si se diagnostica una depresión grave, la persona tiene la garantía de ser evaluado por un especialista, dentro de los 30 días desde la derivación.
Es una obligación legal y ética notificar al paciente en caso de depresión, iniciando el tratamiento desde la confirmación diagnóstica, ya sea en la atención primaria, o en los prestadores que el sistema privado de salud le confiere.
Para poder activar estas garantías, se requiere seguir los siguientes pasos:
Primero, es necesaria la evaluación de un médico o psiquiatra, que realice el diagnóstico de depresión
Luego, se notifica del AUGE a la persona diagnosticada, iniciando inmediatamente el tratamiento.
En caso de que la persona cuente con un sistema privado de salud, deberá llevar la notificación a su Isapre para que sea derivado a los prestadores que la Isapre tiene.
En caso de que la persona cuente con un sistema público de salud (FONASA), deberá continuar su tratamiento en el consultorio u hospital, según lo que corresponda al diagnóstico.
Es importante considerar que ante un caso de depresión o riesgo suicida, se puede acudir a distintos puntos de la Red de Salud. Por ejemplo, se puede solicitar hora con un médico en el consultorio o en forma particular. Además se encuentra la posibilidad de acudir al Hospital, dependiendo si se trata de una urgencia o si requiere la evaluación de un especialista, como es un psiquiatra. Asimismo, si se trata de una urgencia de riesgo vital, se puede ir al SAPU (Servicio de Atención Primaria de Urgencia), donde la persona será evaluada, estabilizada y posteriormente derivada a un Centro Hospitalario de mayor complejidad. Lo importante, es no dejar de acudir a un profesional o centro asistencial cada vez que se requiera.

4.- ¿De qué manera debo tratar a una persona con depresión?
Lo más importante es no juzgarla, sino más bien escucharla, acogerla y ofrecerle apoyo.
En caso de depresiones severas, es importante además una atención oportuna y supervisar la ingesta de medicamentos

5.- ¿A quién puedo recurrir para tratar una depresión?

Como se mencionó anteriormente, se puede recurrir a distintos puntos de la Red de Salud. Se puede solicitar hora con un médico en el consultorio o en forma particular. Además, se encuentra la posibilidad de acudir al Hospital, dependiendo si se trata de una urgencia o si requiere la evaluación de un especialista, como es un psiquiatra. Asimismo, si se trata de una urgencia de riesgo vital, se puede ir al SAPU (Servicio de Atención Primaria de Urgencia), donde la persona será evaluada, estabilizada y posteriormente derivada a un Centro Hospitalario de mayor complejidad.

6.- ¿Cómo detecto que alguien cercano tiene algún pensamiento suicida?

Lo primero es indagar abiertamente y con decisión sobre el tema:
Indagar sobre deseos de muerte y posibles motivaciones (puede ser para descansar, por el bien de otros, etc.).
Identificar el nivel de desesperanza que presenta la persona.
Indagar con qué frecuencia se presentan los pensamientos suicidas.
Identificar la intensidad de los pensamientos suicidas (¿es algo que puede controlar?).
Si existen ideas concretas de realizar un suicidio.
Si existe alguna planificación para quitarse la vida. Y cuáles son las acciones que ha considerado (¿cómo lo piensa hacer?).
Qué facilidad tiene para conseguir sustancias u objetos que puedan provocar la muerte.
Proyecciones a futuro o factores disuasivos del suicidio (¿existe algo que lo mantenga aún con vida o lo motive a seguir viviendo?, ¿por qué no lo ha hecho aún?).
Si cuenta o no con redes de apoyo (personas cercanas y significativas que lo pueden ayudar). Y quiénes conforman su red (por ejemplo, ¿son personas que están disponibles?).
Intentos previos de suicidios y si han fracasado, pensamientos asociados a ellos (¿está frustrada por no haberlos logrado?).
Si alguien más conoce lo que le pasa (aislamiento).
Situaciones actuales de estrés social (cesantía, separación, etc.).

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