La adolescencia es una etapa del desarrollo que se caracteriza por la transición entre la niñez y la adultez, y tiene como objetivo prepararnos para asumir los roles de un adulto. En términos generales, podríamos decir que la adolescencia va desde los 12 hasta los 22-25 años.

Desde un punto de vista estrictamente biológico, la adolescencia comienza en la pubertad y acaba cuando los cambios físicos (en los órganos sexuales y en relación al peso, altura y masa muscular) ya han ocurrido. Este periodo se caracteriza también por grandes cambios a nivel de crecimiento y maduración del sistema nervioso central.

Desde un punto de vista cognitivo, la adolescencia se caracteriza por alcanzar el razonamiento abstracto y lógico.

Finalmente, desde un punto de vista social la adolescencia es el periodo que nos prepara para nuestros roles como adultos, ya sea para el trabajo o para formar una familia. Al ser una fase de cambios importantes ha recibido distintos nombres y algunos se refieren a la adolescencia como una época en la que las personas transitan una «crisis de identidad».

¿Por qué cambia el comportamiento?
Durante la adolescencia tu cuerpo y tu cerebro están cambiando notablemente.

Es normal que aparezcan nuevos comportamientos y tus padres u otros familiares pueden sentirse frustrados y/o irritados. A menudo aparecen dificultades para concentrarte y una falta de motivación para realizar tus obligaciones. Algunos adolescentes se vuelven más impulsivos y se involucran en situaciones de riesgo que pueden tener consecuencias negativas a largo plazo.

Todos estos comportamientos son normales y ocurren como consecuencia de cambios a nivel del cerebro.

¿Qué cambios ocurren a nivel del sistema nervioso central?
El cerebro de un adolescente es diferente al cerebro de un adulto dado que se encuentra en etapa de maduración hasta los 22-24 años.

Las áreas encargadas del auto-control, el juicio, las emociones y la organización se desarrollan durante la pubertad y principios de la adultez. Es por eso que la adolescencia se caracteriza por ser un periodo de dificultades en la toma de decisiones, toma de riesgos y descontrol emocional.

Durante la adolescencia se produce una segunda fase en el desarrollo del cerebro – la primera ocurre durante los primeros 18 meses de vida -, hay algunas conexiones entre neuronas que desaparecen y otras conexiones se fortalecen, haciendo el cerebro más eficiente.

Por esto, aprender a tomar decisiones eficaces y un estilo de vida saludable tendrá un impacto durante toda la vida, de la misma forma que los «malos hábitos» durante esta etapa también tendrán repercusiones a largo plazo. Por ejemplo: hoy en día las investigaciones muestran que el cerebro de los adolescentes es más vulnerable a los efectos del alcohol en la memoria y en el aprendizaje. El consumo frecuente y desproporcionado de alcohol podrá tener consecuencias a largo plazo, comprometiendo algunas funciones cerebrales.

Leave a reply